Red de terapeutas cognitivo - conductuales
El arte de calmar la amígdala
Nombrar la sensación física despierta la corteza prefrontal y nos ayuda a regularnos, a manejar la ansiedad. Identificá en qué parte del cuerpo se aloja la ansiedad, dale a la sensación un nombre, un color, una forma, un tamaño, pasá de una "victima" de la emoción a un testigo neutral. Al convertir la emoción en datos, la corteza frontal se enciende inmediatamente y envía señales inhibitorias a la amígdala permitiendo regularnos emocionalmente.


Cuando detecta un peligro, la amígdala actúa como el detector de humo del cerebro. Se sobrecalienta y bloquea "lo racional" para forzar respuestas de supervivencia inmediata.


La corteza prefrontal actúa como antídoto del estrés. Podemos "enfriar" la amígdala activando conscientemente nuestra mente lógica y pensante.


